Vivo en un país interesante. Tiene alta sociedad y
tiene pobreza extrema. Tiene niños que laboran por prácticamente nada y tiene a
jóvenes que están facturando millones al mes por medio de sus empresas.
Tiene actores. Yo soy uno de ellos. Y tiene
consultores de negocios. Yo seré uno de ellos.
Me gradué hace poco como ingeniero, pero mis
ingresos vienen de trabajar como actor en teatro y uno que otro cortometraje,
lo cual me llena de una ironía interesante, sobre todo en mi “ropa de trabajo”
de actor y la de consultor.
Una misión para mí, comenzar a pensar como analista.
Todo el tiempo. Pensar en estadísticas, argumentar con evidencia, ser preciso y
client friendly en mis recomendaciones. Observar, imaginar el
riesgo de cualquier decisión. Es una forma de vida que he tenido siempre, desde
cierto grado. Y es momento de comenzar a entender qué se necesita para ser un
consultor de negocios. Será un aprendizaje interesante que vengo a compartir,
para reírnos juntos tal vez.
Me pagarán por honorarios. Quiere decir que debo
llevar mi propia contabilidad; como no soy contador y me requeriría más tiempo
de lo deseado, tendré que conseguir a un contador, además de registrarme ante
el gobierno como contribuyente y declarar impuestos cada mes. Mientras los
trámites se llevan a cabo, tengo en el calendario todas las fechas de pagos y
declaraciones de impuestos para que no se me pasen.
Entro en dos semanas, de nueve de la mañana a siete
de la tarde para no extrañar aquello llamado “la tarde”.
Siguientes avances:
1. Tutoriales de Visual Basic para Excel
2.
Data-driven presentations, un arte que hay que estudiar.
Me
imagino que mucho de lo que escriba será prácticamente en forma de eventos que
han sucedido, tal vez tenga una que otra anécdota o reflexión en otro momento.